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Bosque andino - Descripción completa Imprimir E-Mail
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Características generales
Bosque de la parte alta de nuestras montañas, formado por árboles relativamente bajos y con hojas en promedio pequeñas, y con el sotobosque muy denso, a veces impenetrable. Las ramas y troncos suelen estar cubiertos por una gran cantidad de plantas epífitas, como musgos, bromeliáceas y orquídeas.

El bosque andino crece en la franja de clima frío de Colombia y sus temperaturas pueden bajar mucho en la noche. Algunos bosques andinos crecen en zonas montañosas donde casi todo el tiempo se encuentran nubes: estos bosques son muy húmedos y se los conoce como bosques de niebla andinos. Otros bosques andinos pueden crecer en zonas secas, donde van siendo reemplazados por matorrales semiáridos.

Las plantas y animales del bosque andino presentan un alto grado de endemismo, con muchas especies restringidas a áreas relativamente pequeñas. La diversidad global de los bosques andinos de Colombia es muy alta.

El origen de los bosques andinos es relativamente “reciente” en términos geológicos, correspondiendo con el levantamiento de los Andes hasta alturas cercanas a las actuales en los últimos 6 millones de años. Este levantamiento hizo que en estas regiones tropicales aparecieran tierras con clima frío, permitiendo que especies de plantas y animales de latitudes elevadas entraran a Colombia. Entre ellas podemos mencionar los robles (Quercus) y zarzamoras (Rubus) del hemisferio norte y los encenillos (Weinmannia) y ajíes de páramo (Drimys) del hemisferio sur. El levantamiento de las montañas también favoreció que un sinnúmero de especies tropicales fueran evolucionando en los nuevos hábitats.

Distribución en el país
Sierra Nevada de Santa Marta y las tres cordilleras andinas, desde unos 2400 m.s.n.m. hasta el límite superior del bosque (usualmente entre 3300 y 3800 m.s.n.m.)

Flora
A diferencia de lo que ocurre en zonas bajas, en los bosques andinos suele presentarse la dominancia numérica de una o unas pocas especies de árboles sobre las otras. Uno de los géneros más importantes de árboles dominantes en los distintos bosques andinos de Colombia son los encenillos (Weinmannia.) Otros árboles dominantes en bosques andinos del país son los cedrillos (Brunellia), robles (Quercus, Trigonobalanus), pinos romerones (Podocarpaceae), alisos (Alnus), palmas de cera (Ceroxylon), tíbares y rodamontes (Escallonia), colorados (Polylepis), raques (Vallea), arrayanes (Myrcianthes), gaques (Clusia), taguas (Gaiadendron), laureles de cera (Myrica), sietecueros y tunos (Tibouchina, Miconia, etc.), moquillos (Saurauia), granizos (Hedyosmum) y manzanos (Clethra), entre muchos otros.

Entre las familias más diversas de plantas leñosas en el bosque andino se cuentan las Asteraceae (familia de los frailejones y margaritas), Ericaceae (familia de los uvos de monte), Lauraceae (familia del aguacate), Melastomataceae (familia de los sietecueros) y Rubiaceae (familia del cafeto.) Es muy notorio el número de especies endémicas que hay en varios de estos grupos de plantas, por ejemplo en las Melastomataceae del género Miconia y en muchas Asteraceae.

Comparado con otros bosques de Colombia, el bosque andino es particularmente rico en especies de líquenes y briófitos (musgos y sus parientes, las hepáticas), que crecen sobre las ramas de los árboles o forman colchones sobre el suelo, rocas y troncos caídos. También crecen sobre troncos y ramas numerosas bromeliáceas, orquídeas y helechos y las carnosas Peperomia.

Fauna
La fauna de insectos de este ecosistema es más bien discreta en comparación con la de bosques de climas más calientes. Las chicharras (Cicadidae) son relativamente escasas y su canto no domina el ambiente. Las hormigas no son muy vistosas. Y las mariposas suelen ser pequeñas, predominando las especies de tonos oscuros de la subfamilia Satyrinae (tribu Pronophilini.) De todas formas, se presenta una alta diversidad de insectos, con muchas especies de gran belleza y distribución restringida. En todos los estratos del bosque abundan las arañas y, ocultos bajo rocas, se pueden encontrar algunos alacranes del género Tityus.

Bajo la hojarasca del bosque y dentro de las rosetas de las bromeliáceas habita una rica fauna de invertebrados, que incluye colembolos, cucarachas, escarabajos, milpiés, ciempiés, etc. Profundo en el suelo habitan las lombrices, destacándose las especies gigantes de la familia Glossoscolecidae, que pueden alcanzar más de 50 cm de longitud. En el suelo y sobre las plantas se encuentran caracoles terrestres (por ejemplo especies de Bulimulidae.)

En las quebradas que atraviesan el bosque andino habitan pequeños peces de los géneros Trichomycterus (capitanes) y Astroblepus (babosos.) También suele haber cangrejos de la familia Pseudothelphusidae en estos ambientes. Los anfibios son comunes en los bosques andinos más húmedos y cerca a las quebradas. Predominan especies de ranas de los géneros Eleutherodactylus, Atelopus, Hyla y Colostethus. También se encuentran salamandras del género Bolitoglossa. Los reptiles son más bien escasos e incluyen algunas lagartijas (Phenacosaurus, Anolis, Stenocercus, etc.) y serpientes no venenosas (por ejemplo Atractus, Liophis y Chironius.)

Entre las aves destacan numerosas especies de colibríes, polinizadores importantes de muchas plantas del bosque andino y las tangaras de montaña (Anisognathus, Buthraupis, Dubusia, Iridosornis, Chlorornis, Sericossypha), de plumaje sumamente colorido. En los bosques andinos también habitan grandes aves que la gente suele asociar más con ambientes de clima caliente. Entre ellas se cuentan los tucanes de montaña (Andigena, Aulacorhynchus), varias especies de loros y pericos (Amazona, Hapalopsittaca, Pionus, Onchorhynchus, Leptopsittaca, Bolborhynchus, Pyrrhura) y las pavas de monte (Penelope.) Estas grandes aves son muy vulnerables a la destrucción de los bosques y a la cacería y por esta razón han desaparecido de muchos lugares habitados por el ser humano.

Los roedores forman el grupo dominante de mamíferos y ocupan todos los estratos del bosque: sobre los árboles habitan ardillas, el puercoespín Echinoprocta rufescens y algunos ratones silvestres. En el suelo se observan otras especies de ratones y ratas, los borugos (Agouti taczanowskii) y la guagua loba (Dinomys branickii): esta, con sus 12 a 15 kg de peso, es unos de los roedores más grandes del mundo y puede trepar árboles con regularidad. Incluso en el agua hay ratones nadadores de los géneros Chibchanomys, Ichthyomys y Neusticomys.
 
Los murciélagos son relativamente escasos en este ecosistema e incluyen especies insectívoras de la familia Vespertilionidae, frugívoras del género Sturnira y nectarívoras del género Anoura.

Entre los mamíferos más particulares del bosque andino se cuentan las musarañas (Cryptotis) y los pequeños marsupiales del género Caenolestes. Otros mamíferos importantes son el oso de anteojos (Tremarctos ornatus), la danta de páramo (Tapirus pinchaque), el puma (Puma concolor), tigrillos (Leopardus), los pequeños venados de los géneros Mazama y Pudu, los cusumbos (Nasuella, Nasua) y el runcho o fara (Didelphis albiventris.)

Gente
Desde tiempos precolombinos, los habitantes de los Andes han establecido asentamientos y abierto caminos por zonas de bosque andino. En aquella época, se talaban pequeñas zonas, abriendo el terreno para establecer cultivos de clima frío (papa, maíz, etc.) Estos primeros habitantes del bosque también aprovechaban los recursos silvestres de este ecosistema, cazando, recolectando leña, madera para construcción y plantas mágicas, medicinales y comestibles.

La llegada de los europeos a América originó un vertiginoso aumento de la población en las montañas; con estos nuevos habitantes llegó también el ganado. Esto hizo necesario abrir cada vez más zonas para vivienda, para la agricultura y para la ganadería. Además, se intensificó el uso de productos del bosque y la extracción de madera para construcción, leña y la elaboración de carbón vegetal, ocasionando una fuerte reducción del bosque andino en las áreas más pobladas.

Con todo, ha habido gente que ha sabido apreciar y conservar los bosques de montaña, estimulados por su belleza y su ambiente misterioso y por los servicios ambientales que presta como refugio de biodiversidad y protector de cuencas hidrográficas. Gracias a estos habitantes del bosque andino, se conservan bosques protegidos en fincas privadas y en las cuencas importantes de muchos municipios de montaña.

Conservación
Los bosques andinos se encuentran gravemente amenazados, pues están situados en la parte más poblada del país. En muchas partes persisten sólo como fragmentos aislados en la parte alta de las montañas y en las laderas más empinadas. Puede decirse que nuestra cultura, ahora dominante, no es una cultura del bosque. El desarrollo consiste en abrir terrenos, no en cerrarlos. Es decir, en tumbar monte en lugar de conservarlo y aumentarlo.

Esto ha resultado muy desafortunado, incluso en términos económicos, pues los bosques andinos cumplen un gran papel como protectores de cuencas hidrográficas. Su suelo esponjoso y densos colchones de musgos acumulan el agua y la liberan gradualmente, permitiendo que los caudales de ríos y quebradas sean relativamente regulares, incluso durante las temporadas secas. Ahora, con la destrucción del bosque, muchas quebradas se han secado.

Debido a la creciente escasez de bosques naturales, cada vez hay mayor conciencia de la necesidad de proteger los fragmentos que quedan en pie. Entre los pasos más importantes que hay que seguir en la actualidad, para asegurar la permanencia del bosque andino y el conjunto completo de fauna y flora que habita en él, están transmitir a las nuevas generaciones el conocimiento y amor por los bosques naturales y establecer una red de corredores biológicos de bosque a lo largo de los linderos de las fincas y de los cursos de agua, que conecten unos con otros los fragmentos de bosque restantes.
 

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