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Pecaríes Imprimir E-Mail

¿Conoces los cerdos salvajes de Suramérica? 

Los cerdos salvajes de Suramérica son conocidos con una gran variedad de nombres. La especie más común, ilustrada en la foto, frecuentemente es llamada saíno (Pecari tajacu) y se caracteriza por su collar de pelos claros alrededor del cuello. El otro pecarí de Colombia es el puerco de monte o tatabra (Tayassu pecari), que usualmente tiene la garganta de color claro.
 
Cerdos de manada

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Sainos

Todos los pecaríes son animales gregarios, que andan en grupos. El tamaño de estos grupos depende de la especie y de la disponibilidad de alimento. El saíno usualmente puede ser visto en pequeños grupos de entre 5 y 15 animales. El puerco de monte forma grupos mucho mayores: normalmente, las manadas de esta especie están integradas por varias decenas de animales (hasta 50 o 100), pero en zonas donde no es perseguido por los seres humanos y donde abunda el alimento, llega a reunirse en impresionantes manadas de más de 300 ejemplares.
 
Olores y crujidos en el bosque
A pesar de su tamaño y de que andan en grupo, los pecaríes no suelen ser evidentes a primera vista. Las densas espesuras de los bosques y matorrales donde habitan les ayudan a camuflarse. Sin embargo, el caminante del bosque, si pone atención, logrará descubrirlos con la nariz y los oídos. Pues los pecaríes tienen glándulas de almizcle que emiten un potente olor. En sus constantes búsquedas de alimento, estos cerdos salvajes escarban el suelo, dejando rastros característicos. Buscan raíces, tubérculos, frutos caídos, semillas y pequeños animales, como gusanos, caracoles y serpientes. Su ruidosa manera de comer ayuda a detectar al grupo, pues de lejos se oyen los chasquidos que producen cuando parten las cáscaras de nueces y de frutos duros.
 
Contraataque a los depredadores
Los pecaríes se ayudan unos a otros y, aunque no parezca a primera vista, pueden defenderse muy bien si son atacados. Sus largos colmillos son particularmente filosos y cortan como cuchillos. Detrás de las manadas de pecaríes van varios depredadores, en particular el jaguar, el puma y los seres humanos, que comen su carne. Sin embargo, estos cazadores deben ser muy prudentes, en particular cuando atacan a un grupo de puercos de monte, que son los pecaríes más agresivos. Pues la manada reacciona cuando uno de ellos es atacado y todos los puercos de monte se lanzan contra su agresor. Se ha sabido de cazadores y jaguares que han muerto despedazados por puercos de monte cuando estaban cazándolos y estos animales los alcanzaron y rodearon.
 
El fósil redescubierto
Hay animales ya extintos que sólo son conocidos por medio de sus restos fósiles. Un ejemplo son los dinosaurios y los mamuts. Aunque se han encontrado huesos de estos animales en muchos lugares del mundo, nadie ha encontrado hasta ahora uno de ellos vivo. ¡Encontrar un mamut vivo sería algo único, extraordinario! Actualmente, se conocen varias especies de pecaríes fósiles, incluyendo los más antiguos, del Oligoceno hace 32 millones de años. En 1930, el paleontólogo argentino Carlos Rusconi describió los restos fósiles de una antigua especie de pecarí, del Pleistoceno (período geológico que terminó hace unos 10.000 años) y le dio a esa especie el nombre de Catagonus wagneri. Nadie había visto vivo ese pecarí y, por su antiguedad, se pensó que ya había desaparecido hacía tiempo de la faz de la tierra. Entonces, sucedió lo increíble. Algunos exploradores, viajando en la década del 70  por las remotas regiones del Gran Chaco (región seca que va desde Bolivia hasta el norte de Argentina) ¡descubrieron al Catagonus viviendo allí! Este descubrimiento, de enorme importancia, muestra que algunas especies que se creían extintas desde hace tiempo, podrían todavía seguir viviendo en algunos apartados rincones de nuestro mundo.

 

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