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Los roedores andinos Imprimir E-Mail
¿Sabías que en los bosques andinos hay ratones que trepan hasta la copa de los árboles y otros que bucean bajo el agua?

Los roedores andinos
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Borugo de montaña - Cortesía U.D.C.A., Karin Osbahr

Los bosques andinos albergan todo un mundo de roedores. Junto con los murciélagos, los roedores conforman el grupo más diversificado de mamíferos en este hábitat (y en el resto del mundo). Aunque no suelen ser muy populares, por su parentesco con las ratas y ratones domésticos, el estilo de vida de los roedores andinos tiene poco en común con el de las ratas de alcantarilla. Los roedores nativos son casi todos exclusivos de ambientes naturales: no logran adaptarse al ambiente sucio y contaminado creado por los seres humanos.

El grupo de los roedores andinos también incluye animales como ardillas, curíes, borugos, pacaranas y puerco espines. Un sólo lugar con bosque húmedo de montaña puede albergar entre 15 y 20 especies distintas de roedores. Estos ocupan todos los hábitats y estratos disponibles, desde el suelo hasta la copa de los árboles. ¡Incluso hay especies que bucean bajo el agua de las quebradas! Aquí puedes enterarte de algunos rasgos interesantes de la vida de estos animales.

Ratones en el suelo y en los árboles
Los roedores de “tipo ratón” son los más frecuentes en los bosques de montaña, tanto en número de especies como en número de individuos. Para evitar competir entre sí, cada especie se ha adaptado a un ambiente o nicho particular del bosque y su constitución física y costumbres se encuentran de acuerdo con el estilo de vida de cada una. Uno de los indicadores más fáciles de ver para saber el estilo de vida de estos roedores es la longitud relativa de la cola. Los ratones y ratas con colas relativamente cortas suelen permanecer en el suelo, mientras que las especies con colas más largas suelen pasar una buena parte del tiempo trepadas en los árboles: en las ramas, la larga cola les ayuda a mantener el equilibrio. Adicionalmente, las especies están separadas por tamaño: ratones muy pequeños conviven con grandes ratas: aparentemente, cada tipo de roedor consume alimentos diferentes y ocupa un nicho distinto. Es frecuente encontrar que, cuando hay dos especies emparentadas del mismo tamaño, una es terrestre y la otra arborícola.

Ardillas grandes y pequeñas
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Ardilla (Sciurus granatensis)

En la región andina de Colombia viven 6 especies de ardillas. Estas se dividen en dos grupos principales: las ardillas “grandes” del género Sciurus, reconocibles por su tamaño algo mayor que el de otras ardillas y por sus orejas relativamente largas que sobresalen encima de la cabeza; el otro grupo es el de las ardillas pequeñas del género Microsciurus, que tienen orejas pequeñas que no sobresalen encima de la cabeza. Tal vez la ardilla más frecuente en las cordilleras es Sciurus granatensis, con pelaje café por encima y rojizo a anaranjado en el vientre y en la cola. Esta ardilla se alimenta, como otras especies, de frutos, flores, semillas, insectos y huevos de aves; es especialmente común en bosques de robles, cuyos frutos apetece.

Los ratones nadadores
Uno de los grupos más interesantes de roedores de montaña es el conformado por los ictiominos, nombre que significa “ratones pez”. Haciendo honor a su nombre, este grupo de roedores está conformado por ratas y ratones perfectamente adaptados a la vida en las rápidas corrientes de montaña. Su pelaje es muy corto y denso, las orejas son muy pequeñas, el cuerpo tiene una forma hidrodinámica y las patas tienen pelos o una membrana entre los dedos que aumentan su superficie y les ayuda a nadar y bucear. La dieta de los ictiominos está formada por insectos acuáticos, cangrejos, caracoles y peces.

Una reliquia del pasado
Uno de los animales más misteriosos que viven en los bosques de montaña es la pacarana o guagua loba (Dinomys branickii). Este es el segundo roedor más grande de Colombia, después del chigüiro: una pacarana adulta alcanza un peso de hasta 13 kg y tiene una apariencia que recuerda algo la de un curí gigantesco con una cola bastante larga y un pelaje oscuro adornado con manchas blancas. La pacarana es la única sobreviviente en la época actual de un gran grupo de roedores que tuvo su apogeo hace millones de años. Este grupo, conocido como los Dinómidos, incluyó al roedor más grande que se haya encontrado jamás: el así llamado Phoberomys pattersoni, del tamaño de una gran vaca o un bisonte, con un peso aproximado de 700 kilogramos, que vivió en Suramérica durante el Mioceno (hace aprox. 8 millones de años)

¡La pacarana parece hoy tan difícil de encontrar como un Phoberomys! Aunque tiene un amplio rango de distribución, que va por los Andes desde Venezuela hasta Bolivia y zonas adyacentes de Brasil, parece tan escasa que los habitantes de muchas regiones no la reportan ni dicen conocerla. Incluso llegó a creérsela extinta en una época. Sin embargo, registros dispersos muestran que aparece en todas las cordilleras colombianas. Sin duda, es uno de los animales de montaña más amenazados, por su escasez, por la destrucción del bosque que es su hogar y por el hecho de que su carne es muy apreciada y, por tanto, se la caza asiduamente donde se la encuentra.
 

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