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Las Lecitidáceas - Gigantes del dosel Imprimir E-Mail
Una de las familias más importantes de árboles en los bosques húmedos de clima caliente en Colombia son las Lecitidáceas. Gran parte de los miembros de esta familia botánica se caracterizan por su enorme tamaño, que supera el de muchos otros árboles del bosque. Varios también son conocidos por su resistente madera, que es empleada en construcción, en carpintería y en muchos otros usos. A la familia de las Lecitidáceas pertenecen especies tan importantes comercialmente como el abarco y la nuez de Brasil. Aquí puedes enterarte de algunos aspectos interesantes sobre estos árboles y su vida.

Flores con capucha
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Abarco - Cariniana pyriformis

La característica más distintiva de las flores de las Lecitidáceas es que todos los estambres se encuentran unidos formando una capucha, la cual cubre el estigma situado en el centro de la flor. Esta configuración es única en el mundo de las plantas. Estas flores usualmente son grandes y atractivas y son visitadas principalmente por abejas, que cosechan su néctar y/o su polen y llevan este último de flor en flor, con lo que efectúan su fecundación. Algunas especies también son polinizadas en la noche, por murciélagos.

Corteza fibrosa y dura madera
La corteza de muchas Lecitidáceas es notablemente fibrosa. Tanto así, que en las regiones rurales de Colombia, los campesinos arrancan largas tiras de esta fuerte corteza y las emplean como cuerda para amarrar objetos y carga. La madera de las Lecitidáceas suele ser dura y de buena calidad y es apreciada por su resistencia. Una de las maderas más famosas de Colombia es el abarco (Cariniana pyriformis), procedente de la Lecitidácea del mismo nombre, que crece en el norte de Colombia. Años de explotación incontrolada han llevado al agotamiento de esta especie. Actualmente se adelantan proyectos de reforestación con abarcos, con miras a su recuperación y empleo racional.

Las “ollas de mono”
Los frutos de las Lecitidáceas, igual que sus flores, son únicos. Científicamente son conocidos como “pixidios” y popularmente como “ollas de mono”. Estos frutos tienen forma de una olla o vasija de madera y muchas veces incluso tienen una tapa igual que una olla. En su interior albergan varias semillas. Hay ollas de mono de diversas formas y tamaños. Algunas son alargadas, otras son esféricas, algunas son pequeñas (de menos de 5 cm de diámetro), mientras que otras pueden alcanzar el tamaño de un balón de fútbol. Estas ollas de madera, muy ornamentales, a menudo son recolectadas por la gente y son empleadas como recipiente para guardar sal, condimentos y otros elementos en el hogar.

Nueces comestibles
Una de las semillas comestibles más famosas de Suramérica es producida por una Lecitidácea. Se trata de la nuez del Brasil (Bertholletia excelsa), originaria de la región amazónica y zonas colindantes en Venezuela, las Guayanas, Colombia, Perú y Brasil. Esta nuez es producida en el interior de un pixidio, donde cada semilla está envuelta en una dura cáscara. Pocos animales, entre ellos los ñeques (Dasyprocta) y monos capuchinos (Cebus), pueden romper esta dura cubierta para aprovechar la rica semilla. La nuez de Brasil se recolecta principalmente de árboles silvestres y constituye un valioso producto de exportación en las regiones donde crece. Otras Lecitidáceas también producen semillas o frutos comestibles. Entre ellas las especies de Gustavia (“paco”, “chupo”) de las cuales se aprovecha la pulpa de los frutos; y algunas especies de Lecythis (“olla de mono”), cuyas semillas son consumidas localmente en los lugares donde crecen estos árboles.
 

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