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Las Euforbiáceas - Veneno y medicina Imprimir E-Mail
Las Euforbiáceas, familia botánica que incluye hierbas, arbustos, lianas y grandes árboles, conforman uno de los grupos de plantas más diversificados del mundo y se cuentan entre las familias de árboles más importantes en los bosques húmedos tropicales. Muchas de ellas se caracterizan por ser altamente tóxicas, produciendo venenos que actúan si se las come o sustancias que queman la piel si entran en contacto con ella. Sin embargo, en su dosis apropiada, hasta los venenos son medicina y ello se ve claramente en esta familia, llamada así en honor a Euforbio, médico del rey Juba II de Mauritania (52 a.c.–23 d.c.), que estudió y empleó las propiedades curativas de algunas de estas plantas.

Una complicada familia
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Látex de una Euforbiácea (Mabea)

Las Euforbiáceas tienen fama de ser una de las familias botánicas más difíciles de reconocer. Entre los botánicos hay incluso un dicho: “si no sabe a qué familia pertenece la planta, intente las Euforbiáceas”. Esto, debido a la gran variedad que muestran los miembros de la familia. Sin embargo, muchas Euforbiáceas son bastante fáciles de reconocer si se las observa con atención, ya que suelen presentar la combinación de dos o tres características muy distintivas:

•    La primera de ellas es la “leche” (látex) blanca, amarillenta, rojiza o de otro color, que emana de las heridas de la planta. Para poder apreciar esto sin dañar mucho la planta, se le puede quitar una hoja con cuidado: en la herida dejada al quitar la hoja empezará a manar látex inmediatamente.
•    La segunda característica es un par de pequeñas glándulas que se encuentran en el tallo de la hoja (pecíolo) o en la base de la lámina de la hoja, a veces en su cara superior, a veces en la inferior. Estas glándulas pueden tener la forma de un par de puntos inflados, de un par de cachitos o de un par de puntos hundidos.
•    La tercera característica es que el tallo de las hojas (pecíolo) suele estar algo doblado hacia arriba en su parte superior.

Hay que mencionar que hay otras familias de plantas con látex, con glándulas o con pecíolos doblados, pero la combinación de dos o todas las tres características en una misma planta indica en casi todos los casos que se trata de una Euforbiácea.

Las plantas con látex
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Glándulas con forma de par de cachitos

Como se mencionó, uno de los rasgos más distintivos de las Euforbiáceas es el látex que emana de las heridas de su tronco y ramas. Y este látex es bien conocido por todos nosotros gracias al caucho, que no es más que la leche endurecida que emana de las heridas hechas en el tronco de un grupo de Euforbiáceas, los árboles de caucho (Hevea spp.) Cauchos de menor calidad también han sido obtenidos del látex de otras Euforbiáceas del género Sapium. El látex producido por algunas euforbiáceas quema la piel, pero sin embargo es empleado para curar algunas enfermedades cutáneas y para otros usos medicinales. Por ejemplo, el látex de algunas especies de “lecheros” del género Euphorbia es empleado para curar verrugas. Y el látex de la ceiba de leche, tronador o acuápar (Hura crepitans) ha sido empleado incluso como remedio para la lepra.

Los venenos
Al mismo tiempo que son medicinales, gran parte de las Euforbiáceas son conocidas por sus potentes venenos. El látex de la ceiba de leche mencionada atrás produce vómito incontrolable si es consumido, causa ceguera temporal si cae en los ojos e incluso sus solos vapores irritan a personas alérgicas. El manzanillo de playa (Hippomane mancinella) es un frondoso arbolito muy común en las costas tropicales: sus frutos son altamente tóxicos y su látex, igual que el de la ceiba de leche, ha sido empleado por pueblos indígenas para envenenar flechas. Inclusive Euforbiáceas comestibles como la yuca (Manihot esculenta) no son del todo inofensivas; las variedades de yuca conocidas como “yuca brava”, producen yucas venenosas que sólo pueden ser consumidas luego de un prolongado tratamiento que incluye pelarlas, rallarlas, secarlas, molerlas, mezclarlas con agua, secarlas de nuevo y tostarlas. Las “yucas dulces” que se consiguen frecuentemente en los mercados, tienen la mayor parte del veneno concentrado en la piel o cáscara, con lo que es fácilmente eliminado mediante el simple pelado de ésta y la posterior cocción de la yuca.

Frutos carnosos y frutos que estallan
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Par de glándulas en la base de la vena media

Las Euforbiáceas presentan una amplia variedad de frutos, incluyendo algunos carnosos y comestibles y otros en forma de cápsulas duras. Uno de los tipos de frutos más comunes en la familia es una cápsula compuesta de tres partes o esquinas (cápsula tricoca). Las cápsulas de muchas Euforbiáceas estallan cuando están maduras, arrojando sus semillas, las cuales son dispersadas de esta manera lejos de su planta progenitora. El caso más espectacular de este tipo de dispersión es el de la ceiba de leche (Hura crepitans), también conocida como tronador, ya que sus cápsulas estallan con una gran explosión y pueden arrojar las semillas a más de 50 m del árbol que las produjo.
 

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