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Helechos Imprimir E-Mail
Los helechos son plantas comunes y fáciles de reconocer. La mayor parte de nosotros los hemos visto alguna vez, tal vez en una casa, cultivados como adorno, o en una caminata por el monte. ¿Qué tanto conocemos sobre la vida de estas plantas?

Helechos en Colombia
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En Colombia se han encontrado más de 1500 especies de pteridófitos (helechos y plantas afines) lo que hace que el país sea uno de los más ricos en el mundo en términos de diversidad de estas plantas. A menudo asociamos los helechos con ambientes húmedos, como bosques y orillas de las quebradas. De hecho, en Colombia esta clase de ambientes abundan y por esta razón prosperan aquí muchas especies de helechos. Sin embargo, los helechos también pueden ser vistos en otros hábitats. Distintas especies prosperan en los más diversos climas y condiciones, desde la orilla del mar hasta cerca del límite de las nieves, desde densos bosques hasta potreros abiertos, desde regiones lluviosas hasta zonas semidesérticas; así es, hay incluso helechos adaptados a condiciones muy secas, como ocurre con especies de los géneros Arachniodes, Cheilanthes y Pellaea.

Las esporas
Los helechos son plantas muy primitivas que carecen de flores y de semillas. En lugar de estas, producen esporas diminutas para reproducirse. Las esporas están guardadas en unas “cápsulas” especiales conocidas como esporangios y los esporangios suelen estar agrupados en hileras o en grupos circulares, conocidos como soros, los cuales suelen estar organizados en el envés de las hojas de los helechos. Cuando miramos un helecho por debajo, es frecuente ver unas bolitas de color café distribuidas por las hojas: estas bolitas son los soros. Con una lupa, podremos ver los esporangios. Las esporas son casi invisibles, debido a su insignificante tamaño.

Plantas con espermatozoides
Lo interesante es que las esporas no dan origen a un helecho en forma directa. En lugar de esto, nace de ellas un tipo de planta conocida como protalo, con forma de una lámina verde de menos de 1 cm de diámetro, que crece aplanada contra la tierra húmeda. El protalo tiene una parte femenina y una masculina. Y, como es la norma entre las plantas primitivas, la parte masculina produce espermatozoides. Esta singular característica hace que los helechos estén algo más cerca de los animales que las plantas con flores. Quizás salpicados por la lluvia de un protalo a otro, los espermatozoides fecundan la parte femenina de éste y el producto de la fecundación empieza a crecer: en medio del protalo va surgiendo un diminuto helecho. El nuevo helecho absorbe por completo al protalo y a partir de este momento inicia su larga vida, de décadas o aún siglos, la cual carecerá de vida sexual; a cambio lanzará millones de esporas encargadas de generar nuevos protalos.

Helechos en varios continentes
La facilidad con la que se propagan las diminutas esporas, llevadas por el aire a través de largas distancias, ha favorecido la amplia dispersión de muchos helechos. Es interesante ver cómo hay muchas especies nativas de Colombia cuya distribución natural también abarca continentes lejanos, lo cual no sucede tan a menudo entre las plantas que producen flores y semillas. Por ejemplo, el helecho Pleopeltis macrocarpa (“calaguala”), se encuentra en diversas regiones montañosas de América tropical, pero también crece naturalmente en África. El helecho macho (Dryopteris wallichiana) crece en las regiones tropicales de todo el mundo. Otros helechos tienen una distribución aún más amplia, que se sale de los trópicos y se extiende a las zonas templadas de los hemisferios norte y sur. Por ejemplo, el helecho marranero (Pteridium aquilinum) crece igual de bien en la cordillera de los Andes que en Escocia, lo mismo en Madagascar que en los Estados Unidos: es un helecho cosmopolita.
 

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