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Corales Imprimir E-Mail
Clase
Anthozoa

Identificación
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Fotografía - A. Kok - 2007

Un coral es una colonia formada por miles de pequeños animales, los cuales son conocidos como pólipos. Estas colonias tienen formas y colores muy característicos según la especie. Algunas, por ejemplo, tienen forma globosa, con labrados como un cerebro, mientras que otras semejan árboles, con ramas que se dividen sucesivamente. Los pólipos individuales son animales de pequeño tamaño (desde menos de 1 mm hasta 2 o más cm de longitud), con el cuerpo en forma de tubo, coronado por un ramillete de tentáculos. En las especies de corales duros, los pólipos que los componen viven en estuches duros que ellos mismos fabrican segregando carbonato de calcio.

Historia natural
Los corales constituyen un grupo de organismos de suma importancia en el planeta Tierra, ya que tienen la capacidad de formar un ecosistema completo, los arrecifes de coral, el cual es el hogar preferido o exclusivo de miles de especies de peces, crustáceos, moluscos, estrellas y erizos de mar, entre otros muchos organismos. Los arrecifes de coral albergan tanta biodiversidad que han sido equiparados con los bosques húmedos tropicales que crecen en tierra firme. Al igual que estos bosques, los arrecifes de coral se desarrollan en la franja tropical del planeta. Y, en forma similar a los bosques húmedos tropicales, los cuales suelen desarrollarse sobre suelos muy pobres, los arrecifes de coral crecen en aguas que, por demás, podrían considerarse casi estériles, ya que tienen un bajo contenido de nutrientes disueltos.
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Fotografía - J. Reid - US Fish and Wildlife Service


Dos características de los pólipos de coral les permiten conquistar estas aguas tropicales y formar en ellas el ecosistema de los arrecifes. La primera de ellas es su asociación con unas algas especiales, conocidas como zooxantelas, las cuales viven dentro de los pólipos y, con la fotosíntesis que realizan, cubren hasta el 98% de las necesidades energéticas de estos animales.
 
La segunda de ellas es la capacidad de los pólipos de segregar un estuche duro compuesto de carbonato de calcio, que les sirve para proteger su blando cuerpo y que, conectado con los estuches de los otros pólipos, ayuda a formar una colonia. Cuando los pólipos mueren, sus estuches o esqueletos perduran y nuevos pólipos crecen sobre ellos. De esta manera, con el paso de años, siglos y milenios, se van levantando paredes de piedra coralina, restos de millones de corales del pasado, coronadas por los corales vivos. La erosión en estas rocas coralinas va creando oquedades, cuevas, grupos de rocas dispersas y arena de coral, todos los cuales forman nichos donde viven los peces, crustáceos y demás animales del arrecife.

Durante el día, los pólipos permanecen escondidos dentro de sus estuches. Al caer la noche, sacan sus tentáculos y empiezan a ondearlos, capturando organismos diminutos que pasan cerca de ellos. Cada tentáculo está provisto de células con aguijones venenosos, los cuales se clavan en su víctima y la inmovilizan. Luego, los tentáculos llevan la presa a la boca del pólipo, que la traga.

La asociación que muchos corales tienen con las zooxantelas que viven dentro de ellos limita su crecimiento a aguas claras y superficiales, de no más de 50 m de profundidad, donde la luz penetra en abundancia. Sólo en estos lugares pueden estas algas diminutas realizar la fotosíntesis. Sin embargo, también hay especies de corales que no poseen algas dentro de ellos y que pueden crecer a profundidades mayores, de hasta 3000 m. Entre estos corales de profundidad se encuentra Lophelia, el cual se ha vuelto conocido por formar arrecifes en las aguas frías de latitudes elevadas, donde por mucho tiempo se pensó que no existían estas formaciones.

La mayor parte de la reproducción de los pólipos de una colonia de coral ocurre en forma asexual, con el crecimiento de nuevos pólipos a partir de los viejos o con la división de estos. En ciertas temporadas del año los corales también se reproducen sexualmente, liberando al agua millones de huevos y espermatozoides, en cantidades tales que llegan a teñir el agua. De los huevos fertilizados surgen larvas conocidas como plánulas, las cuales flotan varios días en el agua y, finalmente, se hunden para encontrar un sustrato donde adherirse. Cada plánula se transforma luego en un pólipo, el cual luego forma una colonia reproduciéndose asexualmente.

Los ecosistemas de arrecifes de coral se encuentran gravemente amenazados. El calentamiento global producido por las actividades humanas ha ocasionado el alza en las temperaturas del océano. Cuando el agua se calienta durante tiempos prolongados unos grados por encima del rango de tolerancia de los corales, los pólipos expulsan a sus algas simbióticas, quedando descoloridos y finalmente muriendo. Este fenómeno es conocido como “blanqueamiento de los corales”. Más grave aún, el aumento de los niveles de carbono de la atmósfera ha hecho que suba la concentración de este elemento en el agua de los mares, haciendo que estos se vuelvan cada vez más ácidos. La acidez del agua debilita el esqueleto de carbonato de calcio de los corales y puede en última instancia llegar a destruirlos.

Otras amenazas a los arrecifes están dadas por la contaminación de los ríos y mares, cuyas corrientes transportan un exceso de sedimentos; estos se depositan sobre los corales y los asfixian; además de que aumentan la fertilidad del agua, favoreciendo el desarrollo excesivo de algas que, nuevamente, cubren los corales y los van matando. También está el uso de dinamita para pescar, que destruye la estructura de los arrecifes. Y la colecta de corales, para usarlos en joyería o venderlos directamente a los turistas.

Bajo este panorama, la conservación de los arrecifes de coral dependerá en parte de la capacidad de los mismos corales para adaptarse a las condiciones de un mundo que cambia con rapidez. Y dependerá, en buena parte, de nuestra capacidad de volvernos conscientes y de evitar más daños al ecosistema. La descontaminación de los ríos, el respeto a las zonas protegidas, la pesca controlada y una reducción en nuestras emisiones de gases de invernadero ayudarán en este propósito.

Distribución
La mayor parte de las especies se concentran en los mares tropicales y subtropicales del planeta. También hay especies que habitan en aguas frías.

Sitios donde se ven
Providencia, Gorgona

Datos para la observación
Un arrecife típico está compuesto por diferentes especies de corales. Se pueden buscar sus imágenes en un libro o en Internet y aprender a reconocerlos. Las principales especies formadoras de arrecifes en el Caribe son el coral cuerno de alce (Acropora palmata), coral cuerno de ciervo (Acropora cervicornis), coral de dedos (Porites porites), coral estrella (Porites asteroides), coral montaña (Montastrea annularis) y coral lechuga (Agaricia tenuifolia). En el Pacífico domina un conjunto completamente diferente de especies, sobre todo Pocillopora damicornis, Psammocora stellata, Porites panamensis, Pavona clavus, Pavona gigantea, Pavona varians y Gardinoseris planulata.
 

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