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Avetorillo bicolor - Ixobrychus exilis Imprimir E-Mail
La pequeña garza
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D. Endrizzi - US Fish and Wildlife Service

El avetorillo bicolor es una de las garzas más pequeñas de Colombia y del mundo. Con el cuello bien extendido, apenas mide entre 25 y 35 cm. Siendo así de pequeño, y como pasa casi toda su vida oculto entre los juncales más densos, es muy difícil de observar. Es más común verlo cuando se camina por un sitio pantanoso o cuando se recorre en bote un lago donde crezcan abundantes juncos; entonces, ocasionalmente se espantará un avetorillo, el cual saldrá volando, exhibiendo las marcas crema-amarillentas que tiene pintadas en las alas.

Garzas esquivas y endémicas
Esta ave tiene una distribución muy amplia, que se extiende desde el sur de Canadá hasta el norte de Argentina. Sin embargo, dentro de esta área tan extensa, no se encuentra por todas partes. Debido a que es una especie tan furtiva y difícil de encontrar, a menudo no se conocen los detalles de su distribución local. En Colombia, por ejemplo, se cree que existe en los Llanos Orientales y en partes de la región amazónica (por ejemplo en el Putumayo), pero aún no hay pruebas contundentes que atestigüen su presencia en estos lugares. Los ejemplares que viven en lo alto de las cordilleras central (en Antioquia) y oriental (altiplano cundiboyacense) son de mayor tamaño que los que se encuentran en otras regiones, con el plumaje algo más oscuro por debajo; estas aves forman una subespecie endémica (exclusiva) de Colombia, conocida como Ixobrychus exilis bogotensis. Debido a la desecación y contaminación de los lagos y pantanos de montaña, estas garzas endémicas se encuentran amenazadas de extinción. Entre sus últimos refugios se cuentan las lagunas de Tota y Fúquene, así como varios humedales menores en la Sabana de Bogotá.

Postura y dieta
El avetorillo pasa gran parte de su tiempo posado sobre los juncos, un poco por encima del nivel del agua, acechando inmóvil a los pequeños peces, las ranas, los insectos y otros animales acuáticos con los cuales se alimenta. Cuando uno de ellos se pone a su alcance, el avetorillo lo agarra instantáneamente con su pico y luego se lo come. Si se siente observado o amenazado, el avetorillo asume de inmediato una postura erguida, con el cuello y el pico apuntando hacia el cielo y los ojos bien vigilantes mirando hacia la persona o animal que se está acercando. Así estirado, el avetorillo queda muy bien camuflado con los juncos que lo rodean. Para aumentar aún más el efecto de camuflaje entre la vegetación, el avetorillo a ratos se balancea de lado a lado, para parecer un junco movido por el viento.
 

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