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Inca buchidorado - Coeligena bonapartei Imprimir E-Mail
Brillos dorados
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Fotografía - Jebilá - 2009

Este colibrí habita en una reducida porción de los Andes, en Venezuela y la cordillera Oriental de Colombia. Es una especie típica de los bosques de altura, generalmente por encima de los 2000 metros sobre el nivel del mar. Estos bosques, densos, achaparrados y con los troncos y ramas cargados de bromeliáceas, musgos, orquídeas y helechos, albergan numerosas enredaderas, epífitas y arbustos apoyantes cuyas flores tubulares (de color rojo, anaranjado o amarillo) son visitadas por el inca buchidorado. Ver a este colibrí constituye una experiencia única: cuando la luz le da en el ángulo apropiado, se puede apreciar el increíble brillo de su vientre y de su rabadilla, que relucen como un lingote de oro. Los machos muestran, además, una cabeza muy oscura, adornada con el brillo verde iridiscente de la frente y con una mancha en su garganta (muy difícil de ver) de un reluciente color azul.

Persecuciones aéreas
Los incas buchidorados pueden llegar a ser bien comunes, pero no es tan fácil darse cuenta de esto, pues son solitarios y todo el tiempo están recorriendo largas distancias en búsqueda de sus flores favoritas. Cuando se instala un comedero para colibríes cerca de un bosque donde vive esta especie, es posible apreciar su verdadera abundancia, ya que los incas lo visitan durante todo el día y varios ejemplares pueden llegar al mismo tiempo a tomar el líquido azucarado. Otro momento cuando se puede ver varios incas juntos es durante sus persecuciones aéreas, que ocurren sobre todo en las mañanas. Entre 2 y 5 incas dorados vuelan bien alto (a unos 30-50 metros de altura sobre el suelo) y a gran velocidad, persiguiéndose entre sí, lanzándose unos contra otros, alejándose un poco y volviendo a atacarse. Sería fácil perderse este espectáculo, ya que las aves son pequeñas y pasan muy alto y rápido encima de nosotros. Sin embargo, las delata su voz: mientras los incas se persiguen, no dejan de emitir una serie de silbidos y notas agudos y enérgicos: algo así como un firrrr-fri-fzi-fzi-fzi-fzi-fri-fzi-fzi-fzi-zi-zi-zi, que pueden durar hasta medio minuto.

Nidos en el chusque
Los matorrales de chusque o bambú de montaña (Chusquea spp.) parecen ser los sitios favoritos del inca buchidorado para construir su nido. En el interior de los chuscales, a veces es posible hallar uno o dos nidos viejos, vacíos, en cercanías de un nido activo de esta especie; lo que parece indicar que, si un sitio funciona para una nidada, el colibrí lo vuelve a utilizar en la temporada siguiente y de nuevo en la siguiente. Los nidos tienen la forma de una taza compacta y están construidos con musgos, pelos de helecho y otras fibras vegetales finas, pegadas con telarañas. El nido suele estar situado en una ramita colgante de chusque, entre 1 y 3 metros de altura del piso. Al igual que todos los demás colibríes, la hembra pone dos huevos blancos y ella se encarga de la incubación y la crianza de los polluelos.
 

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